Mahiques acelera la reforma judicial y deja para más adelante la Corte y la Procuración

Publicado: 20 / 08 /2026

La hoja de ruta judicial del Gobierno volvió a moverse con fuerza. Mientras el Senado completa audiencias y apura pliegos para cargos clave, el Ministerio de Justicia que encabeza Juan Bautista Mahiques trabaja en una reforma más ambiciosa que incluye juzgados federales, el Consejo de la Magistratura y una versión acotada del Código Penal. La Corte Suprema y la Procuración, en cambio, quedaron otra vez fuera del listado inmediato.

La señal política es clara: la Casa Rosada quiere avanzar por etapas y elegir sus batallas. Primero, mover los puestos que necesita para consolidar su control sobre la Justicia federal. Después, discutir cambios estructurales que alteren el funcionamiento de los tribunales de Comodoro Py y la Cámara de Casación. Y más adelante, si el clima político lo permite, volver sobre la discusión por las vacantes de la Corte y la jefatura de los fiscales, dos casilleros que exigen acuerdos mucho más altos.

Ese orden responde tanto a una necesidad técnica como a una conveniencia política. El oficialismo sabe que el Senado puede destrabar designaciones de jueces, fiscales y defensores con mayorías relativamente más accesibles que las que requieren la Corte o la Procuración. Por eso busca asegurar primero una base judicial más amplia, mientras deja las negociaciones más duras para un momento posterior y con mayor margen de maniobra.

La ingeniería judicial en tres frentes

La reforma que prepara el equipo de Mahiques se divide en tres capítulos: creación y eliminación de juzgados federales, cambios en la ley del Consejo de la Magistratura y una reforma parcial del Código Penal. La decisión de separar los textos busca evitar que un paquete demasiado extenso quede trabado por completo en el Congreso. También le permite al Gobierno negociar cada tramo con actores distintos, según el nivel de resistencia que encuentre en cada caso.

En paralelo, el Senado siguió este mes con la revisión de pliegos judiciales y ya dejó entrever que la prioridad pasa por cubrir vacantes estratégicas en tribunales inferiores. Entre los nombres que el oficialismo considera centrales aparecen los de Pablo Bertuzzi y Pablo Yadarola, propuestos para la Cámara Federal porteña, un fuero sensible por su peso en causas de corrupción y por su cercanía con el poder político de turno.

Los números del tablero

Según el diagnóstico que manejan en el Gobierno, el objetivo es llegar a fin de año con alrededor de 300 postulaciones judiciales y reducir la vacancia general, que arrancó en torno del 35%, a cerca del 27%. Esa meta explica la velocidad con la que avanza el Ministerio de Justicia y también la decisión de enviar en los próximos días candidatos para juzgados electorales, otro frente de especial sensibilidad por su influencia sobre listas, partidos y calendarios de votación.

La estrategia oficial tiene una lógica política adicional: reorganizar primero el mapa judicial y cubrir después los lugares más codiciados. En un año electoral, la administración Milei busca que las reformas institucionales lleguen antes de que la campaña absorba por completo la agenda legislativa. Si la secuencia funciona, el Gobierno ganará tiempo y poder de negociación. Si se traba, la señal será la inversa: que el cambio de fondo todavía depende de una mayoría que no está asegurada.

Qué queda abierto

Por ahora, la Corte Suprema y la Procuración siguen fuera del horizonte inmediato. No es una renuncia, sino una postergación. En la práctica, el Gobierno eligió no abrir una discusión que lo obligaría a reunir dos tercios del Senado en un clima todavía inestable. La apuesta es más pragmática: avanzar donde los números parecen más alcanzables y dejar lo más costoso para una segunda etapa.

El movimiento muestra que la política judicial ya no es un asunto periférico en la agenda oficial. Es una pieza central del diseño de poder que Milei quiere consolidar para la segunda parte de su mandato. Y el calendario de nombramientos, reformas y vacantes será, en los próximos meses, una de las llaves para medir hasta dónde llega esa ambición.