Súper RIGI: el Gobierno aceptó cambios para destrabar el dictamen en el Senado

Publicado: 02 / 09 /2026

El Gobierno aceptó cambios en el proyecto de Súper RIGI para asegurar el dictamen en el Senado y avanzar con un régimen de grandes inversiones que la Casa Rosada considera estratégico. La jugada le permite sostener la negociación con bloques aliados, pero también le agrega una obligación política: si la iniciativa avanza, tendrá que volver a Diputados por las modificaciones introducidas.

La discusión llegó este miércoles al plenario de las comisiones de Presupuesto y Hacienda, Economía Nacional e Inversión y Legislación General. En el centro del debate quedó un paquete que busca atraer proyectos desde los US$1.000 millones, con beneficios fiscales y cambiarios para sectores como tecnología, energía e industrias de escala, pero que ahora incorporó dos exigencias que no estaban en la versión original.

Los cambios que destrabaron la negociación

El primer punto apunta al contenido nacional. Los aliados del oficialismo reclamaron precisar que el compromiso de proveedores locales no quede diluido en rubros amplios y que la exigencia se concentre en bienes efectivamente producidos en la Argentina. El Gobierno terminó aceptando esa redacción para asegurar el respaldo necesario en el recinto.

El segundo cambio afecta a los proyectos electrointensivos, en especial los grandes centros de datos que el oficialismo quiere atraer para el desarrollo de inteligencia artificial. La nueva letra prevé que esas inversiones presenten un esquema propio de abastecimiento o generación energética, para evitar que la demanda recaiga sobre las redes provinciales y termine tensionando el sistema existente.

Por qué importa

El Súper RIGI es una versión ampliada del RIGI aprobado en 2024. El esquema ofrece Ganancias al 15%, estabilidad normativa y exenciones aduaneras, con la expectativa de que entren capitales de gran escala en un contexto donde el Gobierno quiere mostrar reglas de juego más previsibles. Pero el proyecto también expone la pelea clásica de la política económica argentina: cómo atraer inversión sin desarmar el margen de control local ni cargarle todo el costo a las provincias.

La negociación de estas horas muestra que el oficialismo todavía depende de acuerdos finos con la UCR, el PRO y bloques provinciales. El resultado inmediato es un avance legislativo; el de fondo, una advertencia para el Ejecutivo: cada beneficio nuevo para las grandes inversiones puede volver al Congreso acompañado de condiciones más duras sobre proveedores, energía y capacidad instalada.

Si el dictamen se firma como espera el oficialismo, el Senado podría llevarlo al recinto la semana próxima. Y si consigue avanzar con cambios, la Cámara baja tendrá la última palabra antes de que el régimen se convierta en ley.