Discapacidad cambia de conducción: Masaragian asume con auditorías y prestaciones en la mira
Publicado: 13 / 10 /2026El Gobierno nacional designó a Diego Masaragian como nuevo secretario nacional de Discapacidad, en una decisión que busca garantizar continuidad administrativa en un área de alta sensibilidad social. El funcionario reemplaza a Pablo Di Liscia, cuya salida fue informada después de un accidente, y llega con una encomienda explícita: profundizar auditorías, ordenar recursos y sostener el acceso a prestaciones.
Masaragian venía de conducir la Administración Nacional de Establecimientos de Salud, desde donde tuvo bajo su órbita hospitales e institutos nacionales como el Posadas, el Sommer, el Ramón Carrillo, el Laura Bonaparte y el INAREPS. Antes había ocupado cargos de gestión de servicios asistenciales dentro del Ministerio de Salud. Ese recorrido explica por qué la Casa Rosada eligió un perfil sanitario y administrativo para un puesto que combina asistencia, control presupuestario y relación cotidiana con familias, prestadores y organizaciones.
El movimiento ocurre en un momento delicado. La política de discapacidad quedó en el centro de reclamos por demoras, auditorías, prestaciones y financiamiento. Para miles de personas, el funcionamiento del área no es una discusión abstracta: define terapias, traslados, apoyos, certificados, cobertura y continuidad de tratamientos. Por eso, cada cambio de conducción se lee también como una señal sobre el rumbo que tendrá la gestión.
La nueva etapa deberá equilibrar dos prioridades que suelen entrar en tensión. Por un lado, el Gobierno insiste en revisar expedientes y fortalecer mecanismos de control para evitar irregularidades. Por otro, las familias y prestadores reclaman previsibilidad, plazos claros y respuestas que no interrumpan derechos ni tratamientos. El desafío político será mostrar orden sin convertir la auditoría en una barrera de acceso.
El nombramiento deja abierta una pregunta central: si la llegada de Masaragian servirá para estabilizar el área o si la discusión por recursos, prestaciones y controles seguirá escalando. En un sector donde los retrasos se sienten rápido en la vida diaria, la gestión tendrá poco margen para respuestas generales y mucho menos para improvisaciones.
