La Perla: identificaron a otras ocho víctimas de la dictadura

Publicado: 23 / 10 /2026
La Perla: identificaron a otras ocho víctimas de la dictadura
Sebastián Salguero / La Nación

La Justicia Federal de Córdoba anunció nuevas identificaciones de restos hallados en Loma del Torito. El trabajo forense iniciado en 2025 ya permitió recuperar 38 identidades.

La Justicia Federal de Córdoba anunció este viernes 23 de octubre la identificación de otras ocho personas desaparecidas durante la última dictadura, a partir de restos encontrados en Loma del Torito, en la Guarnición Militar de La Calera, junto al excentro clandestino La Perla. Con estas confirmaciones, el trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense permitió recuperar 38 identidades.

La presentación se realizó en los Tribunales Federales de Córdoba, encabezada por el juez Miguel Hugo Vaca Narvaja, con familiares y especialistas que participaron de la investigación. Los allegados habían sido notificados antes de que los nombres se comunicaran públicamente.

Las nuevas identificaciones corresponden a Néstor Albino Acosta Ludueña, Pascual Delfín Ludueña Leyva, Claudio Norberto Nardini Lambir, Cecilia Alicia Pessina de Ávila, Mónica Protti de Guillén, Mercedes del Valle Ramírez Agüero, María Luisa Salto Segovia y Juan Carlos Soulier Guillén. Son cuatro mujeres y cuatro hombres secuestrados en 1976.

Las familias detrás de los nombres

Las historias recuperadas atraviesan el trabajo, el estudio y la vida familiar de la Córdoba de aquellos años. Ludueña era obrero de Fiat Concord y delegado sindical. Nardini trabajaba en SanCor. Protti y Salto estudiaban Medicina. Pessina era psicóloga y fue secuestrada en su casa delante de su hija pequeña.

Entre los testimonios de la presentación estuvo el de Graciela, hermana de Cecilia Pessina. Contó que no esperaba que los restos aparecieran allí porque no tenía referencias de sobrevivientes que la hubieran visto en La Perla. Un fragmento de la mano permitió aportar una respuesta que la familia había buscado durante décadas.

El anuncio también reunió a familiares de Juan Carlos Soulier, secuestrado junto con su esposa y su hijo de cinco meses. El bebé fue recuperado por su familia. Esas trayectorias muestran que una identificación no devuelve solamente un nombre a un registro: permite precisar el destino de una persona y restituir restos a quienes la buscaron.

Un hallazgo que depende de años de investigación

Los restos fueron recuperados en las excavaciones realizadas durante 2025. La identificación combinó el análisis antropológico con el cotejo de ADN. Participaron el EAAF, el Instituto de Medicina Forense del Poder Judicial de Córdoba y especialistas de la Universidad Nacional de Río Cuarto.

La búsqueda se desarrolla dentro de la causa por enterramientos clandestinos que tramita en el Juzgado Federal 3. El trabajo sobre pequeños fragmentos óseos exige relacionar la evidencia del terreno con los perfiles genéticos de familiares. La localización de un resto y la confirmación de su identidad son etapas distintas, separadas por análisis que pueden llevar tiempo.

En la presentación también se recordó a Alejandro Ernesto Jerez Bodereau, cuya identificación había sido comunicada en agosto. Su inclusión entre las historias expuestas no representa una novena identificación nueva este viernes. La distinción importa para no confundir el balance del anuncio con el total acumulado.

Las confirmaciones aportan evidencia a la investigación del terrorismo de Estado y respuestas concretas a las familias, pero no cierran la búsqueda de quienes siguen desaparecidos. El resultado conocido este viernes muestra el alcance de la investigación científica y judicial sostenida en el tiempo, mientras permanecen otros destinos por esclarecer.