Devoto empezó a vaciarse: el primer traslado de presos reabre una promesa de décadas

Publicado: 11 / 10 /2026

El traslado de los primeros presos de la cárcel de Devoto a Marcos Paz puso en marcha una decisión que la política porteña y nacional arrastraba desde hace décadas: vaciar el penal enclavado en plena trama urbana y concentrar a los internos en un complejo penitenciario preparado para recibirlos.

El primer movimiento incluyó a 326 detenidos y se realizó con un operativo de seguridad reforzado, con vehículos de traslado, custodia y coordinación entre Nación y la Ciudad. La medida llega después de la firma del acta de recepción provisoria del Complejo Penitenciario Federal VIII de Marcos Paz, un paso administrativo clave para destrabar la mudanza de alrededor de 1.500 internos que permanecían alojados en Villa Devoto.

La decisión tiene una dimensión penitenciaria, pero también urbana. Devoto convive desde hace años con un establecimiento de alta seguridad en un barrio residencial, con reclamos vecinales por el destino del predio y promesas reiteradas de cierre. Cada anuncio anterior chocó con demoras de obra, falta de coordinación institucional o cambios de gestión. Por eso, el inicio efectivo del traslado tiene un peso político mayor que el de un simple procedimiento carcelario.

El Gobierno nacional busca mostrar capacidad de ejecución en un área sensible como la seguridad, mientras la administración porteña apunta a ordenar un expediente que marcó la agenda del barrio durante años. La mudanza también se conecta con el debate más amplio sobre condiciones de detención, superpoblación, cercanía de los detenidos con sus juzgados y el uso futuro de predios públicos en la Ciudad.

El proceso no terminará de un día para el otro. Las autoridades anticiparon que el traslado será escalonado y que podrá tener pausas operativas por eventos de alto impacto institucional. La clave, de ahora en más, será que el operativo sostenga condiciones de seguridad, trazabilidad judicial y garantías mínimas para internos, trabajadores penitenciarios y vecinos. Si avanza sin retrocesos, Devoto puede dejar de ser una promesa repetida para convertirse en una transformación concreta del mapa penitenciario y urbano.