Milei evalúa sumar a los gobernadores al directorio del BCRA para blindar la reforma
Publicado: 17 / 08 /2026
La reforma del Banco Central volvió a mostrar su costado más político: el Gobierno evalúa abrirle un lugar a los gobernadores en el directorio del organismo para sumar respaldo legislativo y asegurar que el proyecto avance en Diputados sin sobresaltos.
La idea circula como una concesión posible dentro de una negociación más amplia. No cambia el corazón de la reforma, pero sí admite que el oficialismo necesita más que convicción técnica para convertirla en ley. En un Congreso donde cada voto cuesta, federalizar la conducción del BCRA aparece como una herramienta para sumar adhesiones sin resignar el objetivo principal.
Qué busca la Casa Rosada
- Asegurar apoyo para la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central.
- Incorporar un sesgo federal en la conducción del organismo.
- Evitar que el proyecto se trabe en la negociación con aliados y gobernadores.
- Blindar la decisión política detrás del ancla monetaria del programa.
El oficialismo entiende que el BCRA es la pieza más sensible del paquete económico y que, si consigue aprobarlo, habrá dado una señal fuerte hacia el mercado y hacia sus socios legislativos. Por eso el proyecto no se discute solo en términos de independencia institucional o de emisión monetaria: también funciona como moneda de cambio dentro del tablero federal.
La imagen elegida ayuda a contar esa escena con precisión. Santiago Bausili aparece en una conferencia oficial del Banco Central, una foto sobria, técnica y totalmente distinta de las imágenes de rosca política. Eso refuerza el contraste entre el lenguaje económico de la reforma y la negociación territorial que la sostiene por detrás.
Por qué importa
Si el Gobierno logra cerrar el acuerdo con los gobernadores, la reforma del BCRA puede transformarse en la primera gran victoria parlamentaria de la segunda mitad del año. Si no lo consigue, quedará en evidencia que hasta los cambios más ortodoxos dependen de una negociación política fina y todavía inestable.
La discusión también sirve para medir hasta dónde está dispuesto a ceder Milei en busca de gobernabilidad. La señal actual es que el Presidente quiere el cambio sí o sí, pero acepta estudiar atajos federales si con eso logra convertir la reforma en hecho y no en otra promesa discutida en el Congreso.
