Estados Unidos le pide a la Argentina más cooperación antiterrorista para volver al Visa Waiver
Publicado: 22 / 08 /2026
La promesa de que la Argentina vuelva a viajar a Estados Unidos sin visa volvió a instalarse en la agenda bilateral, pero el camino sigue siendo largo. El embajador norteamericano Peter Lamelas aseguró que el país terminará reincorporado al Visa Waiver Program, aunque admitió que antes hay que cumplir una larga lista de requisitos técnicos y de seguridad.
El punto central no es sólo migratorio. Para Washington, la condición decisiva pasa por el sistema de cooperación antiterrorista: la Argentina debería poder compartir en tiempo real información sobre personas sospechadas de vínculos con el terrorismo y responder rápido a los pedidos de las agencias estadounidenses. En otras palabras, el programa no depende sólo de una señal política, sino de una arquitectura de inteligencia y control más robusta.
El Visa Waiver permite entrar a Estados Unidos por turismo o negocios durante hasta 90 días sin tramitar visa tradicional, con una autorización electrónica previa. Argentina formó parte del sistema entre 1996 y 2002, pero perdió ese beneficio tras la crisis de 2001. Desde entonces, los argentinos volvieron al esquema de visado consular y a una larga lista de trámites que hoy podrían simplificarse, pero no de manera inmediata.
Qué mira Washington
- Pasaportes electrónicos con datos biométricos.
- Notificación rápida de robos o pérdidas de pasaportes.
- Consulta de bases de datos internacionales y de INTERPOL.
- Acuerdos de intercambio de información sobre amenazas y delitos graves.
- Una tasa de rechazo de visas de visitante inferior al 3% anual.
Ese último punto sigue siendo una traba importante. Las cifras del Departamento de Estado muestran que la Argentina cerró 2024 con una tasa de rechazo de 8,90% y 2025 con 7,47%. No es sólo una cuestión estadística: para ingresar al programa, el país debe mostrar que su sistema migratorio y de seguridad tiene controles estables y una cooperación efectiva con Estados Unidos.
La discusión tampoco surge de cero. En 2025, Patricia Bullrich y Kristi Noem firmaron un acuerdo administrativo de verificación electrónica y un memorando SAFE para avanzar en ese objetivo. Ahora, el Gobierno estadounidense pone el foco en dos instrumentos clave de intercambio: la transmisión de identidades de sospechosos terroristas y las consultas caso por caso sobre antecedentes graves. Eso obliga a sostener capacidades técnicas y políticas en el tiempo.
La conversación tiene además una carga simbólica fuerte para la Argentina. El país sufrió dos atentados terroristas en Buenos Aires, contra la Embajada de Israel y la AMIA, y todavía carga con la deuda de haberlos esclarecido plenamente. Por eso, cuando Estados Unidos habla de cooperación antiterrorista, no se refiere sólo a una formalidad migratoria: apunta a una capacidad estatal concreta que también impacta en la seguridad interna y en la relación con aliados estratégicos.
El propio Lamelas intentó bajar las expectativas al aclarar que esto no ocurrirá ni en tres meses ni en seis. La frase importa porque ubica al anuncio en su escala real: es una promesa política con horizonte incierto, no un beneficio inmediato. Si la Argentina quiere volver al Visa Waiver, deberá demostrar consistencia en controles, intercambio de información y gestión migratoria. El desafío, como casi siempre, es convertir una buena señal diplomática en una política pública que resista el paso del tiempo.
